¿Te has contestado ya a la pregunta que te hice en el e-mail de bienvenida?

Yo sí.

Vendí mis sueños por 1500€ al mes, un puesto fijo y horas interminablemente aburridas.

¿Creyendo qué?

ERROR Nº 1: Creyendo que en el mundo real los sueños, sueños son y ahí se termina todo.

Nadie me enseñó que la vida está llena de oportunidades y que cada uno es capaz de crear su destino, sino en su totalidad, sí en gran parte.

Y no me refiero a tener, tener y tener, me refiero a vivir, a sentirte bien, a trabajar de lo que te gusta, a tener una vida con significado.

¿Se olvidaron mis padres de contarme algo? No. Ellos tampoco lo sabían.

Por eso, déjame que te cuente mi historia.

Cómo empezó mi sueño


En 2009 terminé la carrera de Periodismo. Durante los años de estudio trabajé en muchos sitios para intentar conocer las distintas especialidades que luego me ofrecería el mercado laboral. Hice prácticas durante toda la carrera, Agencia EFE, Diario ABC, televisión local, etc.

Pero ¿qué ocurrió cuando terminé? Ya estaba preparada para el mundo laboral de adulto, tenía varias ofertas, eso sí, sin pagarme un duro. ¿Dónde iría?

Por primera vez pensé en mis sueños. No me gustaba “el mundillo” que yo había conocido. No iba con mis valores ni con mis principios. Así que decidí no continuar hacia el periodismo.

Puede parecer fácil, pero no lo fue.

¿Y ahora qué?, ¿hacia dónde me dirigía?, ¿qué hacía con mi vida, con 30 años, viviendo con mi pareja y sin un céntimo?

Había estudiado mucho durante los años anteriores, me había esforzado trabajando todos los años para pagarme mis estudios y ahí estaba yo, diciendo que no a un buen futuro.

Y llegó el ERROR Nº 2: No hice un parón, no pensé en mi vida, no valoré las opciones que tenía.  Me dejé arrastrar por las creencias limitantes que nos inundan y por el miedo a no tener.

No trabajé en mi misma para saber mis talentos, qué hacía bien, con qué disfrutaba o hacia dónde dirigirme.

Me apasiona viajar, ¿por qué no di la vuelta al mundo?

Porque no tocaba, porque después de la carrera tienes que encontrar un trabajo fijo o ser funcionario, comprarte un piso, casarte y tener hijos. Eso es lo que espera la sociedad de ti, ¿acaso no lo sabes?

Y así, la vida continuó.

Sin darme cuenta se me había ido casi un año de mi vida buscando un empleo que me permitiese pagar mis facturas.

Conseguí uno en 2010.

La trampa de la seguridad


ERROR Nº 3: Maravilloso a la imagen de los demás. Una multinacional, con grandes beneficios para los empleados, un sueldo decente para un cargo medio, buen horario y con bastante facilidad para conciliar la vida familiar si tuvieras hijos.

¡Dios, si lo vuelvo a leer, hasta yo me lo creo!

No te voy a mentir, pero desde el primer día odié el trabajo. Me sentía culpable por odiarlo. En España había tasas de desempleo superiores al 20% y yo deseaba dejar un trabajo seguro en una de las mejores compañías.

Me sentía como en una cárcel, prisionera, haciendo algo que no me gustaba durante años hasta mi jubilación porque no sabía otro camino que seguir.

Al entrar cada mañana en el edificio había un cartel que decía “The Best place to work 2014”. No era mal sitio si lo que buscabas era vivir una vida “segura” sin futuro, ni mayores oportunidades que las de ganar 1500 euros al mes.

No era mi vida ni lo que yo quería.

¿Pero qué quería?  Estaba profundamente deprimida. Llorando todo el día. Aún no lo sabía. No tenía ni idea.

Lo único que sabía dentro de mí y que me repetía una y otra vez de forma obsesiva es que la vida no podía ser sólo pagar facturas. Dios no nos había traído al mundo para luchar por eso.  Yo deseaba levantarme por la mañana para hacer algo que me importase, quería sentirme viva, apasionada, curiosa, feliz y ayudar a la gente.

Y con esa sensación y esa búsqueda interminable por mi propósito es donde mi verdadera historia comenzó.

Cómo se disfrazan las verdaderas oportunidades


En 2012, me incorporé al trabajo después de mi baja maternal. Aún seguía deprimida y sin saber qué camino tomar.  Y ahí se me presentó mi  ERROR Nº 4: Presenté solicitudes de movilidad interna en la empresa para irme a otro departamento creyendo que cambiar de departamento iba a arreglar el problema que yo tenía. No era una cuestión de seguir en la misma empresa sino de un Cambio interno.

Hubo una oferta que me gustó pensando que mi perfil encajaría.  Pasé todas las entrevistas. Al llegar a la cuarta, cuando tenía simplemente que pasar el visto bueno del vicepresidente de la empresa todo se torció.  No la pasé. Más que una entrevista fue una conversación con innumerables comentarios desafortunados por su parte.

Sin embargo hubo uno que me provocó el mayor impacto de toda mi vida.

Pongámonos en situación.

Yo sentada en un sillón frente al vicepresidente de una multinacional, toda arregladita, tímida y enfadada a la vez y con mi cara como un poema porque me había dicho que ya había elegido a una persona y que no quería que fuese una mujer pero que yo era un diamante en bruto para la empresa.

¿Diamante en bruto? -pués púlame –pensé.

Cuando de repente me pregunta:

“¿qué es lo más importante para ti?”

“Mi familia” –contesté.

“Lo más importante en la vida es uno mismo” y ahí se acabó la conversación.

Salí enfadada porque sentí que me hizo perder el tiempo al saber de antemano que no optaría al puesto ya que no quería una mujer. Sin embargo y a pesar de que en un principio me causó una terrible frustración no hay día que no piense en esa conversación y en el regalo que me hizo.

En ese momento comprendí que cuánto mejor estuviese yo, más feliz haría a los demás, sobre todo a mi familia.

¿Dónde están las respuestas?


No te creas que todo fue todo inmediato, que salí de mi depresión, que mis problemas laborales se resolvieron en un abrir y cerrar de ojos. No, No, No

Seguí cometiendo errores, ya vamos por el ERROR Nº 5: Buscar fuera las respuestas que sólo están dentro de ti.

Aquella conversación me dió una nueva perspectiva, un nuevo enfoque.

Comencé a leer muchos libros sobre desarrollo personal, PNL, libros sobre éxito, gestión del tiempo, gestión del dinero, etc.

Me empezó a apasionar leer a autores como Tony Robbins, Wayne Dyer, Jack Canfield, Richard Brandson, Peter H. Diamandis, etc

Todos ellos tenían muy definido el propósito de su vida, sus objetivos, su camino y encima vivían muy bien de ello. Me hacían sentir mejor y empecé a ver que la vida estaba llena de oportunidades y que se abría una nueva puerta para mí.

Pero llegó la siguiente pregunta ¿qué me gusta?, ¿qué se me da bien hacer?, ¿cuál es mi propósito en la vida? Llevaba 3 años deprimida y aún no me había contestado a algo tan esencial.

¿Dónde están estas respuestas? ¿en un libro?, ¿una carta natal?, ¿en un astrólogo védico?

No, están dentro de ti.

Y así descubrí que…

Todo es posible


Lo siguientes años hice un camino interno muy profundo, nada fácil, a base de introspección, estudio y programas de coaching y descubrí que lo que yo consideraba como mis debilidades ( ser empática, amorosa, sensible…) eran las  fortalezas que me han guiado hacia el trabajo que desarrollo ahora.

Me costó aceptarme a mí misma y ganar confianza, pero la transformación tan profunda que he tenido y todo lo que me ha dado, compensa los años de dolor.

  • Una mayor confianza en mí misma
  • un cambio de mentalidad abierta y positiva
  • mayor consciencia
  • responsabilidad de mi vida 100%
  • más amor
  • grandes estrategias para el cambio y el éxito
  • estar segura de que TODO ES POSIBLE

En 2016, después de que mi segundo pequeñín cumpliese los 2 añitos decidí apostar por mí, por mis creencias, por mis valores y por lo que yo creo que es la vida.

¿No te parece algo maravilloso tener el coraje de perseguir tus sueños?

A mí sí.

Y me gustaría que no sólo fuese yo quien lo está haciendo. Me gustaría que tú lo hicieses también.

El mundo está lleno de personas que te llamarán loca, irresponsable si tienes cargas familiares y que intentarán alejarte de tus sueños. Pero que mejor legado para tus hijos que creer en ti misma y luchar por vivir como  tú quieres.

Cosas inimaginables y maravillosas están por pasar, pero únicamente sucederán si estás dispuesta a empezar.

                                     YO CREO EN TI

 Cuéntame cuál es la historia de tu vida, ideas o pensamientos. Seguro que nos sirven de inspiración.

Muchas gracias por leerme.

contacto-unabrazo

1 Comentario

Comments

  1. En este post se condensan varios grandes problemas que afectan a nuestra sociedad de la impaciencia por norma; el hecho de no parar a pensar qué hacer, el hecho de no dar importancia a las señales (a veces gritos) que nuestro interior nos da, el hecho de seguir la corriente, el miedo a la opinión de los demás,… hay tantos temas interesantes en los que profundizar… Estoy deseando ver cómo Gema desenreda esta madeja y nos guía cual Ariadna a Teseo y llegamos al futuro deseado…
    Espero el siguiente post

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