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Este 2018 quiero que aprender a decir no, sea uno de tus objetivos. ¿Cuántas veces te has sentido que todo el mundo necesita de ti?

Seguro que te has pasado las últimas semanas haciendo tu planificación del año, creando metas y objetivos.

Pero, ¿alguna vez has pensado que aprender a decir no es una de las maneras más fáciles de tener el control de tu vida y de tu negocio?

Piénsalo.

Todo el mundo te necesita para algo; tus hijos para que les lleves al parque, tus compañeros para que les des tu opinión sobre un proyecto, tu madre para contarte algo muy importante que ha ocurrido ayer en la familia, la escuela de tu hijo te pide que lleves dibujos para decorar el colegio y tu vecina quiere dejarte un rato a los niños.

Vivimos en un mundo saturado de estímulos, sobrecargados de tareas que no podemos terminar y encima, gracias a los avances de las tecnologías y a las redes sociales, cada día estamos más distraídos.

Por esta razón y para evitar que este 2018 se convierta en un ladrón de tu tiempo y tu energía, debes aprender a decir no sin sentirte culpable.

¿POR QUÉ ES TAN DIFICIL DECIR NO?


Todo tiene que ver con las creencias que tenemos y que nos han enseñado desde niños.

Desde pequeños nos han dicho que decir no está mal, que es egoísta e incluso para muchos, ha sido motivo de castigo.

Si cuando eras pequeño, en la escuela,  te negabas a hacer algo que no querías, te tachaban de cobarde, te insultaban o decían que eras mal compañera.

Cuando llegamos a la vida adulta, si dices no a una petición familiar o de un amigo te tildan de mal amigo o mal hermano.

Seguro que alguna vez te ha ocurrido esto:

Un amigo te dice que  le vayas a buscar al aeropuerto a las 6 de la tarde.

Uff, imagínate el atasco, encima está lloviendo, pero piensas “bueno es mi amigo, él lo haría por mí”.

Y al minuto siguen los pensamientos:

“Yo no le pido nunca que vaya a buscarme, me cojo un taxi o el metro. ¿Por qué no puede hacer él lo mismo?.

“Con todas las cosas que tengo que hacer, me va a destrozar la tarde y no me va a dar tiempo a ir a comprar eso que tengo que comprar”.

Te gustaría decirle que no, pero si lo dices te vas a sentir culpable. Tienes miedo a que se enfade contigo o que te considere un egoísta.

En cambio, si dices que sí te dices a ti mismo “¿Por qué no digo que no?, ¿Soy un cobarde? ¿Por qué todo el mundo me llama a mí y no respeta mi tiempo?

Como puedes ver, aprender a decir no puede resultar una tarea difícil porque significa luchar con las creencias que nos han enseñado desde niños. Nos encontramos en conflicto interno  con lo que nosotros queremos y con lo que la otra persona quiere, desea o espera. Sin embargo, puedo decirte, porque lo he vivido, que es la mejor manera de controlar tu vida y obtener respeto de los demás.

 

MI TRUCO PARA APRENDER A DECIR NO (sin sentirme culpable)

Yo siempre he sido una persona que intentaba satisfacer a los demás. Me costaba mucho decir no. Enseguida me sentía culpable.

No sé si era por mi buen corazón, porque no quería sentirme rechazada  o porque creía poco en mí.

Lo importante y lo que me llevó a querer aprender a decir no, es que cuando hacía algo que no quería, ya fuese porque no me apetecía, porque me quitaba de hacer cosas importantes para mí o porque alguien no se enfadara, la que me enfadaba era yo y mucho.

Me irritaba la situación porque estaba destinando tiempo y energía a los demás y estaba dejando a un lado mis creencias, mis prioridades y el control de mi vida.

¿Qué precio estaba pagando por satisfacer siempre  los deseos de los demás en vez  de los míos propios?.

¿Me hacía más feliz?, ¿me querían más? ,¿estaba tranquila cuando lo hacía? Nada de eso, generalmente ocurría lo contrario.

Parecía como si tuviese la obligación de hacer las cosas  que los demás querían y en el momento que dejaba de hacerlas se enfadaban.

Ahí entendí, que debía aprender a decir no sin sentirme culpable y que no era en contra de nadie, sino que era por mi bien. 

NO ES EN CONTRA DE NADIE, ES POR TU BIEN

 ¿A quién le importaba mi tiempo, mis valores, mis creencias?  Seguro que a nadie más que a mí.

Así que hice una lista con las cosas que quería dejar de hacer.  Cosas que eran No Negociables. Eran como  mis “reglas”, límites claros para que todos los entendieran y respetaran.

Por ejemplo,

  • No admito ningún animal en mi casa porque yo he decidido no tenerlos.
  • Nunca asisto a bodas solo por compromiso, aunque sean de familiares.
  • Evito salir con gente tóxica aunque sean amigos de mi pareja.
  • No respondo ninguna llamada familiar o de amigos antes de las 17h si estoy trabajando. Si tienen algo muy importante pueden enviarme un mensaje.
  • No hago ningún recado para nadie por las mañanas si es entre semana.

Conclusión


Con esto no quiero decir que no hagas nada por nadie, que no ayudes a tus seres queridos.

Lo único que te digo es que para conseguir alcanzar el éxito y  crear el estilo de vida que quieres, a parte de enfocarte y evitar cuantas más distraciones mejor, debes aprender a decir no, aprender a  hacerte respetar, porque tienes el derecho a no dar explicaciones para justificarte o convencer a los demás.

Ten en mente tus metas más grandes y mantente comprometida con tus objetivos. Tu determinación y claridad hará que la gente te respete.

Y recuerda que cada uno tenemos el control de nuestras decisiones y actitudes y si alguien se enfada porque le dices que no, esa fué  su decisión, no la tuya.

PD. Espero que te haya gustado el post y si crees que puedes ayudar a alguien con este truco compártelo en la redes sociales. Los dos te lo agradeceremos.

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